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28/4/11

¿Fueron 5 ó 6?

La lectura del libro electrónico me tenía atrapado, lo había empezado apenas la tarde de ayer y eran más de las once de la noche cuando, sentando en mi cama, seguía atento a las desventuras de los protagonistas.
Apocalipsis Maya de Steve Alten me había capturado, estaba por pasar la siguiente página cuando sonó el primer disparo, seguido de tres o cuatro más, segundos después oí un último balazo.
Recuerdo voces, tal vez sólo era una, pero la recuerdo como de un hombre joven. No entendí nada de lo que gritaban, ni escuche vehículo alguno alejarse.
El siguiente sonido fue de la alarma del vehículo.
Ahora que lo pienso, tal vez antes de irse quisieron sacar a los niños de ahí, llevarlos con ellos, pero la alarma del Camaro de reciente generación los disuadió.
Es curioso, pero creo que después de llegar a la ventana se apagó la alarma del auto. Fue el niño, una de las dos niñas. El padre no creo que haya sido, estaba tirado frente a la reja que ¿protegía? su casa.
Antecedentes
Hace un par de meses, por la mañana, unos gritos de auxilio de una mujer me sacaron de mis labores, creo que estaba preparando mi desayuno, salí a ver y se trataba de una vecina de la acera de enfrente quién era escoltada por policías municipales mientras aseguraba que le había robado a sus hijos, por la actitud de los tiras supe que no la estaban auxiliando, sino evitando que se llevara a los niños.
Días después su casa mostraba un letrero de traspaso, un número móvil y la palabra Urgente.
Sin embargo la casa no se vendió y el dueño regresó.
Así descubrió su auto hace apenas unos días.
Finalmente anoche, según pude escuchar, dos jóvenes lo esperaban. Cuando bajo de su auto, ellos, salidos de las sombras o quizá de algún vehículo cercano, le dispararon en cuatro o cinco ocasiones seguidas, rematando con un balazo final.
Las luces de las municipales apenas iluminan la escena del crimen.
Los policías, en está ocasión llegaron en menos de 10 minutos la primera patrulla, en 20 ya estaba ahí una de la policía estatal y al amanecer el cadáver había sido levantado. Quedando sólo la mancha de sangre enfrente de la casa y los gritos de dolor del hermano de la víctima y en contra de la exesposa, que de la noche a la mañana se ha convertido en la autora intelectual de este crimen.
Así luce la casa, es la amarilla del fondo, hoy por la mañana.
Las teorías
De los hechos se desprenden algunas cosas, el propietario de la casa tenía dinero, así lo demuestran el Hummer blanco que tenía antes y el Camaro del cual bajo anoche.
La propietaria de la casa y él tuvieron problemas, desde hace tiempo, según me cuentan los vecinos, ya habían tenido problemas de violencia intrafamiliar. Lo cual muy probablemente hizo que la señora dejará al marido, el problema fueron los niños, ella no se los pudo llevar y cuando vino por ellos fue detenida.
Él, quizá ambos, tenían nexos con el crimen organizado, los autos de lujo así lo ¿demuestran? en su caso, en realidad sólo reafirma la primera idea de que tenía dinero. Además está la protección policíaca que recibía, la detención de su esposa antes de llevarse a los niños así parece sugerirlo, además de la premura en llegar de las patrullas, caracterizadas por un tortuguismo rampante.
Finalmente, la muerte del hombre es una ejecución por ajuste de cuentas, por lo menos en el papel así parece serlo, la idea de que quisieron llevarse a los niños, pero la alarma lo impidió sólo me hace pensar que quizá venían por él y para llevarse a los niños con su mamá.
Lo cual nos lleva a lo siguiente, si la mamá fue la autora intelectual, ¿ella también tiene nexos con el crimen organizado?

8/4/11

Marcha Nacional contra la Violencia




A continuación la carta de Carmén Aristegui a Javier Sicilia, tomada del Reforma.


Para Javier Sicilia
Carmen Aristegui F.
8 Abr. 11

Desde tiempo atrás te he tenido por un hombre entrañable. Con la muerte de tu hijo Juanelo, y el multihomicidio del que formó parte, te has convertido, sin querer, en un hombre indispensable. Tu figura, tu palabra y tu llamado han concitado una ola de solidaridad y empatía que quedó de manifiesto en la marcha nacional a la que convocaste. Has tenido la entereza de estar ahí, en la plaza pública, cargando la infinita tragedia que te acompaña. Decidiste no cerrar la puerta, ni meterte en la cama a descargar tu tristeza, por el contrario, preferiste abrir, de par en par, todas tus ventanas. Decidiste que tu dolor no podía ir en solitario. No en un país como éste. No en un país con 40 mil muertos, la mayoría tapados con la pesada losa del anonimato. Sabías de tu dolor pero también te rozó un llamado de responsabilidad. Hombre cuya presencia pública ha sido importante, querida y respetada en un círculo construido desde tus tareas. Por tu poesía, por tus escritos, por Ixtus, por Conspiratio, por Proceso, por La Jornada, por tus recitales, por lo que haces. Ni modo, Javier, como dijiste, has sido sacado de ese universo tuyo, cuyo centro, entre otras cosas, estaba ocupado por tu pequeño escritorio, desde el cual has escrito quien sabe ya cuántas cuartillas. La devastación por tu hijo perdido no acabó contigo. Tu fuerza interior, tu fe, tu cristianismo bien vivido y, estoy segura, todos los que te rodean te empujaron a articular los mensajes que has emitido. Algunos mal declarados o malentendidos, como el de pactar con los narcos, que requirieron de posteriores explicaciones. Decidiste enfrentar dolor y tragedia con valentía, con inteligencia y con tu palabra. Decidiste no sólo retar, sino hacer un llamado a las conciencias. Escribiste un último poema para Juanelo y dijiste que abandonas la poesía pero al final, poeta al fin, mostraste que la poesía se encuentra también en el silencio. Has tocado, Javier, a miles de conciencias, con tu palabra, con tu determinación y con un rostro que proyecta bondad, amor, pero también rebeldía. Has estado en los medios, con los que se te acercan, en Los Pinos, en la marcha, escribiendo los discursos. El miércoles fuiste a hablar con respeto, pero con verdades. Frente a las procuradurías les recordaste que: "Uno de los males fundamentales que tiene sumida a la nación en el dolor, en la muerte, en el miedo, en la desconfianza y la incertidumbre es no sólo la falta de una verdadera y sólida procuración de justicia en nuestro país, sino la corrupción que desde hace mucho tiempo se ha instalado en el corazón de nuestras instituciones...", y recordaste lo que expresó, hace unos días, el procurador de Morelos cuando definió a los presuntos asesinos como "personal que estuvo involucrado en instituciones públicas" y que "pueden ser policías, agentes ministeriales o militares" para luego desdecirse por temor o compromisos con lo políticamente correcto. Hoy se sabe que tienen identificados a los presuntos responsables. Pronto se sabrá si corresponden a los perfiles mencionados, en un primer momento, por el procurador.

Dejaste, Javier, con tus discursos del miércoles, palabras que empiezan a dar eje a las conciencias. Te trepaste en una combi para contar qué hacían esos miles reunidos ahí. Articulaste y diste coherencia, con tu palabra, a los sentimientos de agravio y hartazgo de una nación: "El dolor que nos ha hecho salir a las calles... no debe servir para sembrar el odio y fomentar el crimen sino para encontrar el amor, la paz y la justicia que perdimos". Hablaste de tu silencio poético para dirigirte a los poderosos de este país: "este silencio doloroso y terrible está gritando cuatro hermosas y profundas palabras: dignidad, paz, justicia y concordia. Ése es el grito que está en el latido de nuestro amado México, el grito de nuestros hijos a quienes la inmisericorde violencia les asfixió la palabra en los pulmones y el de los que estamos aquí, de pie, sembrando nuestra esperanza y gritando por ellos". Has apuntado al sentido correcto. Se trata de recomponer al país y no de acelerar su destrucción. Apuntas hacia un discurso necesario. Humanista, inteligente, pero que eleve el nivel de exigencia ante las autoridades y que exhiba, igualmente, a quienes cometen crímenes y atrocidades. Los ejes de pensamiento que planteas pueden dar coherencia y sentido humano a la indignación. Gracias, Javier. Te queremos.

23/11/10

El Corral de Don Alejo

Alejo Garza Tamez era un empresario de Tamaulipas al cual el narco le puso un ultimátum, 24 horas para entregar su rancho maderero.
El viejo, hombre de 77 años, le dijo a su gente que no se presentará al día siguiente, tomó sus pistolas y rifles de caza, pues era un "cazador deportivo", además de pertenecer a un club de tiro y se armó de paciencia.
Las 24 horas se cumplieron, el contingente de narcos llegó y exigió lo que por fuerza era suyo, la tierra de este hombre, sin embargo, Don Alejo, como ahora se le conoce, les respondió con plomo.
El resultado, la muerte obvia de Don Alejo, cuatro sicarios y dos más heridos, además de destrucción de la propiedad, pues al viejo lo tuvieron que matar con granadas.
Más que un Western
Ciro Gómez Leyva, en su columna del día de hoy, califica a Don Alejo de héroe, al parecer haciéndose eco de comentarios vertidos en twitter, incluso hubo quién pidió derribar el Ángel de la Independencia para colocar una estatua del hombre en su lugar.
A todas luces lo que hizo es una hazaña, según una entrevista publicada hoy en Milenio online, vía telefónica con Alejandra Garza, hija de Don Alejo, "Funcionarios me cerraron las puertas", su padre se enfrentó a no menos de 30 sicarios.
Con razón lo consideran un héroe.
Él, seguimos con la entrevista a la hija, no quiso pedir ayuda al gobierno estatal pues no confiaba en ellos, mientras que él gobierno federal, formado con empresarios y para empresarios, prácticamente dejo en el olvido a uno de los suyos.
Lo malo es que no es al único, y tampoco es el momento de recordar toda la cola que se le puede pisar al gobierno (es un decir) de Felipe Calderón, quién hasta el domingo, se suponía, gobernaba para los empresarios.
Una  lectura obligada
La primera lectura que hice sobre este hecho es que la violencia no lleva a nada bueno, sin embargo, la realidad te golpea en la cara y en este caso el tipo se comportó a la altura de cualquier buen anarquista.
Hoy por la mañana @Zambinella decía que le recordaba el cerco de Numancia, en España:
La historia de me recordó la Numancia española, que prefirió morir a ser parte del imperio romano, un pueblo entero se resistió
Para Jairo Calixto Albarrán estamos ante una versión tamaulipeca del Viejo y la Mar y termina sentenciando:
Al final, frente a la lógica imperante de la narcofosa impune, nos sentimos un poco como don Alejo… no nos hagamos pendejos.
La otra Cara de la Moneda
Desgraciadamente, en esta ocasión no puede haber ya un discurso pacifista, a la "guerra contra las drogas" le corresponde más y más sangre, es más muy probablemente estemos ante el hecho que desate la Revolución 2010.
Bueno, lo anterior es un poco en broma, siempre queda un camino antes del despeñamiento, pero es cierto que la acción directa de Don Alejo puede ser también transmitida como un Open Season de grupos paramilitares, sí igualito que en Colombia, lo cual, además se inscribe dentro del guión gringo del intervencionismo, con dos escenarios:
a) Los militares toman el poder, legal, mediante las nuevas leyes que la Camara de Diputados está analizando, o ilegalmente, vía golpe de estado como en Chile, Argentina, Brasil, Honduras... Y acatan las ordenes del Pentágono.
b) Los gringos entran al país y colocan a un gobierno aún más títere... Y acatan las ordenes del Pentágono.
Nunca se me ha dado el futurismo, así que esperaré a los hechos mientras que en la realidad los narcos siguen dictando la política y el andar como en Juárez donde acaba de ocurrir lo siguiente:

Levantan' a estudiante en secundaria amenazada por el narco

Por: Notimex/Ciudad Juárez, Chih.
Una joven de 14 años fue secuestrada ayer por la tarde afuera de la Secundaria Técnica Número 16, ubicada en esta ciudad, informó la Fiscalía General de Justicia en la Zona Norte.
 Por lo pronto en Twitter la leyenda de Don Alejo crece y hasta dicen que ya le compusieron un corrido.
Ah, una segunda lectura es que este hombre ha logrado, al menos en ese medio, unir a los izquierdistas con los derechistas, cada uno, desde sus trincheras ensalza a Don Alejo, lo más curioso en el caso de la gente de derecha es que cuando el movimiento de López Obrador tomó Reforma y puso sus plantones, decían que se violentaban sus derechos y eso que ni un muerto hubo.
Bueno, todos tenemos una excusa...

22/7/10

Mis 10 Razones...

...Para no votar por el PRI.

1. Fue un partido de Estado y sigue incrustado en el Estado.

2. Carlos Salinas.

3. Peña Nieto.

4. El 68.

5. El halconazo del 71.

6. Los presos políticos del 58, 68, 71 y demás.

7. La guerra de alta intensidad, que detuvimos marchando, ¿recuerdan cuándo TODOS ERAMOS MARCOS?, y la de baja intensidad, que no hemos podido parar, contra los zapatistas.

8. La penalización de la droga, en especial la marihuana.

9. Los cárteles de las drogas, se hicieron bajo el ala de los priístas y de llegar al poder en 2012 volverá la pax narca que gozamos en sus administraciones anteriores con toda la impunidad y corrupción que dan los enjuagues a las autoridades.

10. Pues porque desde que saque la credencial de elector no he votado por ellos y creo que esas es una buena y sana costumbre, la cual deberíamos de fomentar con  la familia y amigos, algo así como la actividad deportiva pero en versión polaca.

Bueno, ya que saque esto que me venía carcomiendo la carne desde el interior de mi ronco pecho, sí la neta que mamón, pasemos a lo importante, el auto bomba, lo bueno es que vamos ganando, ¿no pelele?
O, ya que mencionamos al Espurio, la cagotiza que le puso la señora Duarte durante la reunión con los familiares de los 49 niños de la guardería ABC.



Autobomba
Desde que tengo memoria, es lo malo de no escribir seguido, me sale lo mamón. Bueno, de niño ñoño recuerdo que Europa, básicamente España e Irlanda, sufrían seguido de ataques con autosbomba, y no, no estaban llenos de yucatecos recitando sus famosas bombas, sino que estaban cargados de explosivo y se llevaron a varios cristianos al panteón, bueno, teniendo el cuenta que Europa presume de ser multirracial, también se han debido llevar algunos musulmanes.
Luego siguió Colombia, con la diferencia de que allí no eran fuerzas independentistas, como el ERI o ETA, quienes reivindicaban los atentados, sino cárteles de la droga.
Igualito a lo que está pasando en nuestro país, para ser sinceros.
Y no es que trate de defender la indefendible guerra contra el narco del espurio, sino que intento hacer una distinción, una verdadera lucha contra el narco debe pasar por la legalización de la droga suave, como la marihuana, la PREVENCIÓN entre TODOS los estratos de la población, no sólo en los jóvenes y pobres, un reconocimiento de que la economía se encuentra narcodolarizada y la detención de los lavadores de dinero, cancelación de cuentas, pero, lo más importante, la encarcelación de los políticos ligados al narco, lo que es lo mismo muchos priístas, panistas y, por qué no, perredistas.




Antes de ETA
La guerra civil española fue el prologo a la II Guerra MUndial y The Clash hizo, en su honor, esta canción:



Spanish Bombs

Spanish songs in Andalucia
The shooting sites in the days of '39
Oh, please, leave the ventana open
Fedrico Lorca is dead and gone

Bullet holes in the cemetery wall
The black cars of the Guardia Civil
Spanish bombs on the Costa Rica
I'm flying in on a DC 10 tonight

Spanish bombs, yo te quiero infinito
Yo te quiero, oh mi corazon
Spanish bombs, yo te quiero infinito
Yo te quiero, oh mi corazon

Spanish weeks in my disco casino
The freedom fighters died upon the hill
They sang the red flag, they wore the black one
After they died it was Mockingbird Hill

Back home the buses went up in flashes
The Irish tomb was drenched in blood
Spanish bombs shatter the hotel
My senorita's rose was nipped in the bud

Spanish bombs, yo te quiero infinito
Yo te quiero, oh mi corazon
Spanish bombs, yo te quiero infinito
Yo te quiero, oh mi corazon

The hillsides ring with "Free the people"
Or can I hear the echo from the days of '39?
Trenches full of poets, the ragged army
Fixing bayonets to fight the other line

Spanish bombs rock the province
I'm hearing music from another time
Spanish bombs on Costa Brava
I'm flying in on a DC 10 tonight

Spanish bombs, yo te quiero infinito
Yo te quiero, oh mi corazon
Spanish bombs, yo te quiero infinito
Yo te quiero, oh mi corazon

Oh mi corazon
Oh mi corazon

Spanish songs in Andalucia, mandolina
Oh mi corazon
Spanish songs in Granada
Oh mi corazon
Oh mi corazon
Oh mi corazon
Oh mi corazon

17/6/10

México Ganó


Original Video- More videos at TinyPic

Ganarle a una disminuida selección italiana, que al parecer solo cumplió con el tramite, es muy distinto a ganarle a la selección francesa en el Mundial, lo aceptó.

Habrá quien diga, con razón, que el Chicharo estaba fuera de lugar o que el penal nunca existió, también habrá quien diga que la mano de Henry fue la que hoy condenó a Francia y México sólo fue el instrumento de justicia ¡divina? Bueno no es para tanto, pero si de Justicia.

Ya Charlize Theron había hecho una broma sobre el tema, que dejo frío a más de uno en el set donde al día siguiente se formarían los grupos del Mundial, el llamado sorteo.



El punto es que hoy tod@s, bueno casi tod@s estamos felices por lo que ya alguien, en twitter o el periódico, llamo el nuevo "5 de mayo". No es para tanto, el fútbol no es la vida, sólo es un deporte, y lo que verdaderamente importa es que Pelelón sigue con su guerra contra el narco, por eso el video tomado prestado del sitio Todo sobre el narco en México, la guardería ABC se queda sin Justicia, el SME que queda sin agremiados, por la huelga de hambre y, pues todo lo que salga en los próximos días.

¡Alguien recuerda al Jefe Diego!, dicen que ya lo hicieron Sandwich o de menos guajolota, para los gusanos, claro está. Y que decir de Paulette, Pasta de Conchos o la entrada de la Policía Federal a la minera esa tan famosa, donde se dieron los primeros pasos hacía la revolución festejada este año, creo que se llama CANANEA...

Luego esta Fidel, con su batea de babas de que él no es el de la voz, ¡hacedme el chingado favor!

4/4/10

“Cargo miedo”

DEFINITIVAMENTE ESTO HAY QUE COPIARLO Y PEGARLO, ADEMÁS HE AQUÍ OTRO LINK A LA MISMA NOTA.

“Cargo miedo” todo el tiempo: Mayo Zambada
domingo, 04 de abril de 2010 11:59
Julio Scherer García/Proceso
11:59 Tenía interés en conocerlo", le dijo el capo del cártel de Sinaloa, colega y compadre de "El Chapo" Guzmán. En el encuentro, que terminó en puntos suspensivos, El Mayo Zambada dejó un reto: "Me pueden agarrar en cualquier momento... o nunca".
Un día de febrero recibí en Proceso un mensaje que ofrecía datos claros acerca de su veracidad. Anunciaba que Ismael Zambada deseaba conversar conmigo.
La nota daba cuenta del sitio, la hora y el día en que una persona me conduciría al refugio del capo. No agregaba una palabra.
A partir de ese día ya no me soltó el desasosiego. Sin embargo, en momento alguno pensé en un atentado contra mi persona. Me sé vulnerable y así he vivido. No tengo chofer, rechazo la protección y generalmente viajo solo, la suerte siempre de mi lado.
La persistente inquietud tenía que ver con el trabajo periodístico. Inevitablemente debería contar las circunstancias y pormenores del viaje, pero no podría dejar indicios que llevaran a los persecutores del capo hasta su guarida. Recrearía tanto como me fuera posible la atmósfera del suceso y su verdad esencial, pero evitaría los datos que pudieran convertirme en un delator.
Me hizo bien recordar a Octavio Paz, a quien alguna vez le oí decir, enfático como era:
"Hasta el último latido del corazón, una vida puede rodar para siempre".
Una mañana de sol absoluto, mi acompañante y yo abordamos un taxi del que no tuve ni la menor idea del sitio al que nos conduciría. Tras un recorrido breve, subimos a un segundo automóvil, luego a un tercero y finalmente a un cuarto. Caminamos en seguida un rato largo hasta detenernos ante una fachada color claro. Una señora nos abrió la puerta y no tuve manera de mirarla. Tan pronto corrió el cerrojo, desapareció.
La casa era de dos pisos, sólida. Por ahí había cinco cuadros, pájaros deformes en un cielo azuloso. En contraste, las paredes de las tres recámaras mostraban un frío abandono. En la sala habían sido acomodados sillones y sofás para unas diez personas y la mesa del comedor preveía seis comensales.
Me asomé a la cocina y abrí el refrigerador, refulgente y vacío. La curiosidad me llevó a buscar algún teléfono y sólo advertí aparatos fijos para la comunicación interna. La recámara que me fue asignada tenía al centro una cama estrecha y un buró de tres cajones polvosos. El colchón, sin sábana que lo cubriera, exhibía la pobreza de un cobertor viejo. Probé el agua de la regadera, fría y en el lavamanos vi cuatro botellas de Bonafont y un jabón usado.
Hambrientos, el mensajero y yo salimos a la calle para comer, beber lo que fuera y estirar las piernas. Caminamos sin rumbo hasta una fonda grata, la música a un razonable volumen. Hablamos sin conversar, las frases cortadas sin alusión alguna a Zambada, al narco, la inseguridad, el ejército que patrullaba las zonas periféricas de la ciudad.
Volvimos a la casa desolada ya noche. Nos levantaríamos a las siete de la mañana. A las ocho del día siguiente desayunamos en un restaurante como hay muchos. Yo evitaba cualquier expresión que pudiera interpretarse como un signo de impaciencia o inquietud, incluso la mirada insistente a los ojos, una forma de la interrogación profunda. El tiempo se estiraba, indolente y comíamos con lentitud.
Las horas siguientes transcurrieron entre las cuatro paredes ya conocidas. Yo llevaba conmigo un libro y me sumergí en la lectura, a medias. Mi acompañante parecía haber nacido para el aislamiento. Como si nada existiera a su alrededor, llegué a pensar que él mismo pudiera haber desaparecido sin darse cuenta, sin advertirlo. Me duele escribir que no tenía más vida que la servidumbre, la existencia sin otro horizonte que el minuto que viene. "Ya nos avisarán", me dijo sorpresivamente, "la llamada vendrá por el celular".
Pasó un tiempo informe, sin manecillas. 'Paciencia', me decía.
Salimos al fin a la oscuridad de la noche. En unas horas se cruzarían el ocaso y el amanecer sin luz ni sombra, quieto el mundo.
Viajamos en una camioneta, seguidos de otra. La segunda desapareció de pronto y ocupó su lugar una tercera. Nos seguía, constante, a cien metros de distancia. Yo sentía la soledad y el silencio en un paisaje de planicies y montañas.
Por veredas y caminos sinuosos ascendimos una cuesta y de un instante a otro el universo entero dio un vuelco. Sobre una superficie de tierra apisonada y bajo un techo de troncos y bejucos, habíamos llegado al refugio del capo, cotizada su cabeza en millones de dólares, famoso como "El Chapo" y poderoso como el colombiano Escobar, en sus días de auge zar de la droga.
Ismael Zambada me recibió con la mano dispuesta al saludo y unas palabras de bienvenida:
-Tenía mucho interés en conocerlo.
-Muchas gracias-, respondí con naturalidad.
Me encontraba en una construcción rústica de dos recámaras y dos baños, según pude comprobar en los minutos que me pude apartar del capo para lavarme. Al exterior había una mesa de madera tosca para seis comensales y bajo un árbol que parecía un bosque, tres sillas mecedoras con una pequeña mesa al centro. Me quedó claro que el cobertizo había sido levantado con el propósito de que el capo y su gente pudieran abandonarlo al primer signo de alarma. Percibí un pequeño grupo de hombres juramentados.
A corta distancia del narco, los guardaespaldas iban y venían, a veces los ojos en el jefe y a ratos en el panorama inmenso que se extendía a su alrededor. Todos cargaban su pistola y algunos, además, armas largas. Dueño de mí mismo, pero nervioso, vi en el suelo un arma negra que brillaba intensamente bajo un sol vertical. Me dije, deliberadamente forzada la imagen: podría tratarse de un animal sanguinario que dormita.
-Lo esperaba para que almorzáramos juntos-, me dijo Zambada y señaló la silla que ocuparía, ambos de frente.
Observé de reojo a su emisario, las mandíbulas apretadas. Me pedía que no fuera a decir que ya habíamos desayunado.
Al instante fuimos servidos con vasos de jugo de naranja y vasos de leche, carne, frijoles, tostadas, quesos que se desmoronaban entre los dedos o derretían en el paladar, café azucarado.
-Traigo conmigo una grabadora electrónica con juego para muchas horas-, aventuré con el propósito de ir creando un ambiente para la entrevista.
-Platiquemos primero.
Le pregunté al capo por Vicente, Vicentillo.
-Es mi primogénito, el primero de cinco. Le digo "Mijo". También es mi compadre.
Zambada siguió en la reseña personal:
-Tengo a mi esposa, cinco mujeres, quince nietos y un bisnieto. Ellas, las seis, están aquí, en los ranchos, hijas del monte, como yo. El monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo. La tierra siempre es buena, el cielo no.
-No le entiendo.
-A veces el cielo niega la lluvia.
Hubo un silencio que aproveché de la única manera que me fue posible:
-¿Y Vicente?
-Por ahora no quiero hablar de él. No sé si está en Chicago o Nueva York. Sé que estuvo en Matamoros.
-He de preguntarle, soy lo que soy. A propósito de su hijo, ¿vive usted su extradición con remordimientos que lo destrocen en su amor de padre?
-Hoy no voy a hablar de "Mijo". Lo lloro.
-¿Grabamos?
Silencio.
-Tengo muchas preguntas-, insistí ya debilitado.
-Otro día. Tiene mi palabra.
Lo observaba. Sobrepasa el 1.80 de estatura y posee un cuerpo como una fortaleza, más allá de una barriga apenas pronunciada. Viste una camisa verde cerrada al cuello y sus pantalones de mezclilla azul mantienen la línea recta de la ropa bien planchada. Se cubre con una gorra y el bigote recortado es de los que sugieren una sutil y permanente ironía.
-He leído sus libros y usted no miente-, me dice.
Detengo la mirada en el capo, los labios cerrados.
-Todos mienten, hasta Proceso. Su revista es la primera, informa más que todos, pero también miente. -Señáleme un caso.
-Reseñó un matrimonio que no existió.
-¿El del Chapo Guzmán?
-Dio hasta pormenores de la boda.
-Sandra Ávila cuenta de una fiesta a la que ella concurrió y en la que estuvo presente "El Chapo".
-Supe de la fiesta, pero fue una excepción en la vida del "Chapo". Si él se exhibiera o yo lo hiciera, ya nos habrían agarrado.
-¿Algunas veces ha sentido cerca al Ejército?
-Cuatro veces. "El Chapo" más.
-¿Qué tan cerca?
-Arriba, sobre mi cabeza. Huí por el monte, del que conozco los ramajes, los arroyos, las piedras, todo. A mí me agarran si me estoy quieto o me descuido, como al Chapo. Para que hoy pudiéramos reunirnos, vine de lejos. Y en cuanto terminemos, me voy.
-¿Teme que lo agarren?
-Tengo pánico de que me encierren.
-Si lo agarraran, ¿terminaría con su vida?
-No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría.
Advierto que el capo cuida las palabras. Empleó el término arrestos, no el vocablo clásico que naturalmente habría esperado.
Zambada lleva el monte en el cuerpo, pero posee su propio encierro. Sus hijos, sus familias, sus nietos, los amigos de los hijos y los nietos, a todos les gustan las fiestas. Se reúnen con frecuencia en discos, en lugares públicos y el capo no puede acompañarlos. Me dice que para él no son los cumpleaños, las celebraciones en los santos, pasteles para los niños, la alegría de los quince años, la música, el baile.
-¿Hay en usted espacio para la tranquilidad?
-Cargo miedo.
-¿Todo el tiempo?
-Todo.
-¿Lo atraparán, finalmente?
-En cualquier momento o nunca.
Zambada tiene sesenta años y se inició en el narco a los dieciséis. Han transcurrido cuarenta y cuatro años que le dan una gran ventaja sobre sus persecutores de hoy. Sabe esconderse, sabe huir y se tiene por muy querido entre los hombres y las mujeres donde medio vive y medio muere a salto de mata.
-Hasta hoy no ha aparecido por ahí un traidor-, expresa de pronto para sí. Lo imagino insondable.
-¿Cómo se inició en el narco?
Su respuesta me hace sonreír.
-Nomás.
-¿Nomás?
Vuelvo a preguntar:
-¿Nomás?
Vuelve a responder:
-Nomás.
Por ahí no sigue el diálogo y me atengo a mis propias ideas: el narcotráfico como un imán irresistible y despiadado que persigue el dinero, el poder, los yates, los aviones, las mujeres propias y ajenas con las residencias y los edificios, las joyas como cuentas de colores para jugar, el impulso brutal que lleve a la cúspide. En la capacidad del narcotráfico existe, ya sin horizonte y aterradora, la capacidad para triturar.
Zambada no objeta la persecución que el gobierno emprende para capturarlo. Está en su derecho y es su deber. Sin embargo, rechaza las acciones bárbaras del ejército.
Los soldados, dice, rompen puertas y ventanas, penetran en la intimidad de las casas, siembran y esparcen el terror. En la guerra desatada encuentran inmediata respuesta a sus acometidas. El resultado es el número de víctimas que crece incesante. Los capos están en la mira, aunque ya no son las figuras únicas de otros tiempos.
-¿Qué son entonces?-, pregunto.
Responde Zambada con un ejemplo fantasioso:
-Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió.
-¿Nada, caído el capo?
-El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí.
A juicio de Zambada, el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días problemas generados por años. Infiltrado el gobierno desde abajo, el tiempo hizo su "trabajo" en el corazón del sistema y la corrupción se arraigó en el país. Al Presidente, además, lo engañan sus colaboradores. Son embusteros y le informan de avances, que no se dan, en esta guerra perdida.
-¿Por qué perdida?
-El narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción.
-Y usted, ¿qué hace ahora?
-Yo me dedico a la agricultura y a la ganadería, pero si puedo hacer un negocio en los Estados Unidos, lo hago.
Yo pretendía indagar acerca de la fortuna del capo y opté por valerme de la revista "Forbes" para introducir el tema en la conversación.
Lo vi a los ojos, disimulado un ánimo ansioso:
-¿Sabía usted que "Forbes" incluye al Chapo entre los grandes millonarios del mundo?
-Son tonterías.
Tenía en los labios la pregunta que seguiría, ahora superflua, pero ya no pude contenerla.
-¿Podría usted figurar en la lista de la revista?
-Ya le dije. Son tonterías.
-Es conocida su amistad con "El Chapo" Guzmán y no podría llamar la atención que usted lo esperara fuera de la cárcel de Puente Grande el día de la evasión. ¿Podría contarme de qué manera vivió esa historia?
-"El Chapo" Guzmán y yo somos amigos, compadres y nos hablamos por teléfono con frecuencia. Pero esa historia no existió. Es una mentira más que me cuelgan. Como la invención de que yo planeaba un atentado contra el Presidente de la República. No se me ocurriría.
-Zulema Hernández, mujer de "El Chapo", me habló de la corrupción que imperaba en Puente Grande y de qué manera esa corrupción facilitó la fuga de su amante. ¿Tiene usted noticia acerca de los acontecimientos de ese día y cómo se fueron desarrollando?
-Yo sé que no hubo sangre, un solo muerto. Lo demás, lo desconozco.
Inesperada su pregunta, Zambada me sorprende:
-¿Usted se interesa por el Chapo?
-Sí, claro.
-¿Querría verlo?
-Yo lo vine a ver a usted.
-¿Le gustaría...?
-Por supuesto. -Voy a llamarlo y a lo mejor lo ve.
La conversación llega a su fin. Zambada, de pie, camina bajo la plenitud del sol y nuevamente me sorprende:
-¿Nos tomamos una foto?
Sentí un calor interno, absolutamente explicable. La foto probaba la veracidad del encuentro con el capo.
Zambada llamó a uno de sus guardaespaldas y le pidió un sombrero. Se lo puso, blanco, finísimo.
-¿Cómo ve?
-El sombrero es tan llamativo que le resta personalidad.
-¿Entonces con la gorra?
-Me parece.
El guardaespaldas apuntó con la cámara y disparó.

1/4/10

¡Bienvenido Abril!

Para el 27 de marzo la cifra de muertos por "la lucha contra el narcotráfico" había llegado a 930, superando por más de dos decenas a los caídos en enero, además, apareció una "unión" de sicarios contra los zetas, que, según sus comunicados, iba a terminar con la violencia con ayuda del ejército y de gente del gobierno federal, estatal y municipal de sus zonas de influencia.
Más los bloqueos a calles de Monterrey y reynosa y, como cereza del pastel, la muerte de los tres gringos que llevo al gobierno de Obama a apretarle las tuercas a Calderón y sacar al ejército de aquella ciudad fronteriza.
Así fue el mes que ayer termino, pero el que hoy comienza viene cargado, baste recordar las patrañas que el gobierno calderonista dijo hace un año por la supuesta epidemia de influenza, la enfermedad existe, y es probable una pandemia, sin embargo no con la cepa de Influenza AH1N1.
Menos mal 
Hernández

25/3/10

"Ridícula Minoría"

Felipe Calderón es un tipo simpático, bueno lo sería sino estuviera empeñado en llevar adelante una lucha, "su" lucha, contra las drogas de la manera en como la esta llevando.
No hace mucho, un amigo mío regreso de Monterrey, donde estuvo unos días, viendo la actitud de la gente y escuchando sus historias con el narcotrafico. En aquellos lados, excepto los familiares de los asesinados, sean del TEC o del narcomenudeo, piensan que esta bien que el ejército y la marina estén en las calles, cuidándolos.
Esperemos que sus protectores nunca les den el alto, a las dos de la mañana, con el fusil reglamentario de las Fuerzas Armadas y la siempre contundente frase: ¡Esta es una revisión hijos de la chingada!
No hay duda, ¡Que Viva México!
Fuego cruzado 
Magú
Volviendo a Felipe Calderón, el presidente del .56%, lo malo no es que haya convertido en la lucha contra las drogas, el narcotrafico, el consumo, la posesión de drogas, en su cruzada personal. Basta recordar al desmemoriado Miguel de la Madrid con su cruzada contra la corrupción, lo más seguro es que él ya lo haya olvidado, pero, NO FUNCIONO, hace unos minutos, mientras viajaba sobre periférico, pude ver a un conductor de Combi dándole "pa' los chescos" a un Policía Estatal en carriles centrales de esta importante autovía, y esto es sólo un ejemplo.
Sobre su "guerra contra las drogas" dice:
A quienes proponen un cambio de estrategia y califican de error combatir a los criminales, les preguntó:¿y qué proponen, que nos echemos para atrás, que los dejemos hacer lo que se les da la gana? Es totalmente absurdo, es ingenuo.
No hace mucho, durante una de mis estancias por el famoso Twitter (@bacteriadrink) tuve la oportunidad de leer a un jurista de la UNAM, quizá han escuchado de este Universidad, quién hacía referencia a dos artículos sobre legalización de las drogas y un mundo posterior a la misma.
Y en la teoría, que muchas veces se convierte en una pálida realidad, nadie corría a meterse marijuana o cocaína hasta quedar imbéciles. Tampoco se convertían las escuelas en centros de consumo y distribución, pero para mayores informes, los redirijo al post en cuestión, click aquí.
Desafortunadamente, Felipe Calderón es como los caballos, se ha centrado en sólo un camino debido a sus problemas mentales, recuerdan aquello de que los jóvenes eran drogadictos debido a que eran ateos, y también se debe de acordar que los narcos son bien, pero bien cristianos, dan narcolimosnas, muy jugosas y en dólares.

Buena táctica 
Hernández

20/3/10

Un Mundo post-prohibición

Mientras escuchos las ponencias dentro de esta experiencia llamada presscampmx, @presscampmx en Twitter, leo los twitts dentro de mi propio microblog (@bacteriadrink) entre ellos esl de un usuario llamado Miguel Carbonell, quien es jurista y un opositor a la penalización del uso de drogas.
Él nos señala un par de artículos que no copy-pasteare, pues ya me regañaron y hoy espero empezar a cambiar, pero cuyos links están adelante sobre el mundo después de la prohibición, nombre de este post, y ¿después de la guerra?

Que los disfruten y comenten sobre este problema global.

12/2/10

BBC This World 2010 Mexicos drug war excerpt 1

una querida amiga mia me hizo el enorme favor de mandarme este link de un documental que esta produciendo la BBC el cual es un digno trabajo de investigación, expongo la primera parte de este material.

Sopas


Calderón fue a recibir todas las mentadas que pudo, ha eso, y a reprimir a los manifestantes, llevó 7,000 elementos del ejercito y 3,000 policías federales, que no impidieron que murieran tres personas, dos de ellas en una tienda de abarrotes.

Todos somos Juárez se convirtió en foro de protestas ciudadanas contra la violencia
Discúlpeme, Presidente, no le puedo dar la bienvenida: madre de dos ejecutados
Vivimos los efectos de una guerra que no pedimos, reclaman a los funcionarios federales
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Foto: Reuters
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Foto: Ap
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Foto: Reuters
Claudia Herrera Beltrán
Enviada
Periódico La Jornada
Viernes 12 de febrero de 2010, p. 5
Ciudad Juárez, Chih., 11 de febrero. La mujer menuda, de baja estatura, caminó hacia el presidium y llorando encaró al presidente Felipe Calderón: Le apuesto a que si hubiera sido uno de sus hijos, usted se habría metido hasta debajo de las piedras y hubiera buscado al asesino; pero como no tengo los recursos, no lo puedo buscar.
Luz María Dávila perdió a sus hijos Marcos y José Luis Piña durante la matanza del 31 de enero y fue quien desde que empezó el foro Todos somos Juárez. Reconstruyamos la ciudad, marcó la pauta de las protestas que cercaron al Presidente, a los secretarios de Estado y a las autoridades locales.
Junto con otras cinco señoras, Dávila le dio la espalda al michoacano cuando comenzó a hablar ante un grupo de representantes de la sociedad civil.
Mientras Calderón ofrecía disculpas por haber dicho que el homicidio de los adolescentes fue en un pleito entre pandillas, la señora negaba con la cabeza todo lo que escuchaba, mientras era vigilada por escoltas del Estado Mayor Presidencial (EMP).
El Presidente no volteó a ver a las mujeres, entre las que estaba Olga Esparza, de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, cuya descendiente Janette Alanís está en la lista de cientos de jovencitas que han sido desaparecidas o asesinadas en esta ciudad de la maquila.
Vengo a escuchar a los juarenses
La ejecución de los adolescentes en una fiesta de cumpleaños hizo que los juarenses reclamaran justicia. En el Centro de Convenciones Cibeles no tuvieron paciencia y apenas los funcionarios exponían los puntos de su estrategia para recuperar la paz, eran increpados.
El yo vengo a escuchar a los juarenses fue seguido fielmente por los representantes de las organizaciones civiles que habían pasado retenes militares y vallas para llegar al foro.
Estaba claro que la señora Dávila no se quedaría callada. Llegó temprano y narró a los reporteros que el Presidente rehuyó reunirse con los familiares donde ocurrieron los asesinatos.
Nosotros queríamos que se presentara, que diera la cara y que ahí mismo, públicamente, se retractara de todo lo que dijo.
Mientras otras voces reclamaban por la violencia en Juárez, Dávila se escabulló del EMP y caminó hasta el presidium. Ahí estaban Calderón; cinco secretarios de Estado; el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, y el alcalde José Reyes Ferriz, quienes utilizaron la tribuna para pronunciar largos discursos y prometer jalar juntos sin importar las diferencias de partido.
La mujer que se puso de espaldas al jefe del Ejecutivo federal lo confrontó:
“Discúlpeme, señor Presidente. Yo no le puedo decir bienvenido, porque para mí no lo es, nadie lo es. Porque aquí hay asesinatos hace dos años y nadie ni nada han querido hacer justicia. Juárez está de luto.
“Les dijeron pandilleros a mis hijos. Es mentira. Uno estaba en la prepa y el otro en la universidad, y no tenían tiempo para andar en la calle. Ellos estudiaban y trabajaban. Y lo que quiero es justicia. Le apuesto que si hubiera sido uno de sus hijos, usted se habría metido hasta debajo de las piedras y hubiera buscado al asesino, pero como no tengo los recursos, no lo puedo buscar.”
Relató que en su casa estaban rezando el novenario y clamó: quiero justicia, pónganse en mi lugar, a ver qué sienten.
Las autoridades veían con sorpresa y desconcierto el rostro y los gestos de impotencia de Dávila, quien finalmente regresó a la esquina del salón en medio de aplausos, incluso del Presidente. Hasta ahí fue Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, protegida por escoltas y asistentes para intentar consolarla. A ella y a otras madres que lloraban les daban agua y trataban de imbuirles alivio con promesas y palabras, pero las voces de protesta siguieron.
Después vendría el no rotundo de Calderón a la salida del Ejército.
Esto, porque antes Patricia Galarza, representante de la mesa de derechos humanos, exigió: Que salga el Ejército.
Hubo aplausos, y denunció que hay más de mil casos documentados de desaparición forzada, tortura, ejecuciones extrajudiciales y robos cometidos por elementos del Ejército y de las fuerzas federales. “Lo que ocurre en Juárez –afirmó– es delito de lesa humanidad.”
Explicó: porque Ciudad Juárez está viviendo una catástrofe: impunidad, violación a los derechos humanos, indolencia, corrupción y la incorrecta intervención de políticas públicas.
Vivimos los efectos de una guerra que no pedimos, sostuvo Galarza, y destacó que ante las próximas elecciones no podemos ser botín político.
Entre aplausos, Julia Monárrez Fragoso, representante de la mesa social, había planteado que combatir la violencia con violencia ha tenido altísimo costo en vidas humanas y dolor para nuestra ciudad. Nuestros jóvenes, manifestó, están desolados y hay juvenicidio generalizado.
Algunos asistentes, hartos de los discursos, se lo hicieron ver al alcalde José Reyes Ferriz cuando éste aseguró que estaban ahí para cuidar la ciudad.
¡Miente, miente!, gritaron y lo abuchearon.
Apenas proponían algo los funcionarios, los increpaban, como cuando una señora demandó que los policías dejaran de trabajar encapuchados y denunció que las cámaras para vigilar las calles no sirven.
Otros interrumpieron varias veces a Calderón. Alegaron que un grupo de jóvenes hizo una manifestación y fue reprimido. No podemos construir con la macana en la mano, exclamó un hombre que se puso de pie para exigir que los muchachos fueran escuchados, por lo que el Presidente envió al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a atenderlos.
Así transcurrió la sesión. Entre discursos, promesas y la impaciencia de la gente. Como cuando un joven felicitó a Calderón porque tenía planes para ellos, sólo que le hizo ver que aquí no hay jóvenes. Vea cuántos estamos aquí. Hay miles que quieren hablar. El Presidente propuso: “hagamos un chat para que platiquemos”.
Teresa Almada, defensora de los derechos de los jóvenes, se declaró desmoralizada porque el secretario de Educación Pública planteó fortalecer Escuela Segura cuando los juarenses tienen sus propios programas, y lo invitó a asomarse a una preparatoria para que conozca la represión y el hostigamiento que sufre ese sector.
Cuando el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, prometió que habría cero tolerancia a la delincuencia, otra mujer le respondió: es a la gente a la que hostigan.
Otra persona relató que un colega suyo, de profesión médico, había sido secuestrado en la mañana. No se vale, Presidente, y apoye a la sociedad, porque usted está por nosotros, exigió otra voz.